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Tratamiento del trauma en Las Palmas de Gran Canaria desde un enfoque integrador y EMDR
Procesar el trauma para dejar de vivir en alerta y recuperar estabilidad emocional
Hay experiencias que no se quedan en el pasado, aunque haya pasado el tiempo. El trauma puede seguir presente en forma de ansiedad, bloqueo, reacciones intensas o una sensación constante de inseguridad difícil de explicar. A veces no se identifica como “trauma” porque no siempre está asociado a un evento concreto, sino a una acumulación de situaciones que han sobrepasado la capacidad de afrontamiento.
Cuando esto ocurre, el sistema nervioso puede quedarse en un estado de activación o desconexión, afectando a la forma en que la persona piensa, siente y se relaciona consigo misma y con los demás. Muchas personas acuden a terapia por problemas personales que no logran resolver por sí solas, sin saber que en la base puede haber experiencias no procesadas.
El tratamiento del trauma no consiste en revivir el dolor, sino en poder integrarlo de forma segura para que deje de interferir en el presente. En este proceso, es fundamental respetar los tiempos de cada persona y trabajar desde una sensación de seguridad, evitando la sobreexposición emocional.
Uno de los enfoques que utilizo es el tratamiento del trauma con EMDR, una herramienta terapéutica que permite procesar recuerdos y experiencias que han quedado “bloqueados” en el sistema nervioso. Este abordaje facilita que el cerebro pueda reorganizar la información de manera más adaptativa, reduciendo la intensidad emocional asociada.
Además, integro técnicas de regulación del sistema nervioso y trabajo mente-cuerpo, ya que el trauma no solo se recuerda, también se siente. Por eso, aprender a reconocer y regular las respuestas corporales es una parte clave del proceso terapéutico.
Si sientes que hay algo que sigue afectándote aunque intentes avanzar, tratar un problema personal en un espacio terapéutico puede marcar la diferencia. No es necesario tener todo claro para empezar, basta con reconocer que hay algo que necesita ser atendido.
El objetivo del proceso no es cambiar quién eres, sino ayudarte a vivir con más calma, mayor coherencia interna y una sensación real de seguridad en tu día a día.

